Los primeros pobladores de Fuerteventura

Los primeros pobladores de Fuerteventura

Especulaciones sobre los primeros pobladores de Fuerteventura.
Está bien documentado y es comúnmente conocido que los Majos (o Maxos) poblaban Fuerteventura cuando los europeos llegaron a ella entre los siglos XIV y XV. Pero hay datos, aunque escasos, que indican que la primera población de Fuerteventura comenzó mucho antes, e incluso pudieran haber sido los fenicios durante su búsqueda del tinte púrpura. Este artículo no pretende ser un documento científico sobre los primeros pobladores de Fuerteventura, sino simplemente un collage de datos disponibles, interpretación personal y algo de ficción.

Condiciones climáticas y su influencia en la civilización.
Las civilizaciones antiguas dependían en gran medida de las condiciones climáticas generales y locales y de las variaciones de las mismas, debido a sus evidentes influencias en las cosechas, en el agua potable para el ganado y para sí mismos y en la vivienda. Por ello, muchas, si no todas, de las principales iniciativas de las civilizaciones y de sus gobernantes con respecto a la tecnología, la cultura, las migraciones, la guerra, están estrechamente vinculadas a los lentos o repentinos cambios en el clima.

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Las grandes civilizaciones antiguas se establecieron alrededor del mar Mediterráneo y de Mesopotamia por la abundancia de agua y las favorables condiciones climáticas. En el siglo XII aC una serie de grandes sequías afectaron a la zona del Mediterráneo Oriental y esto podría haber dado lugar al colapso de la Edad de Bronce, dejando en un plazo de unos 50 años a casi todas las importantes ciudades antiguas desde la zona de la Grecia moderna hasta Egipto en una total destrucción. La historia de Troya hay que colocarla también en este marco de tiempo. Esta devastación resulta en una desintegración de todas las estructuras sociales para los siguientes 2-3 siglos, así como de la base de esas civilizaciones, la agricultura sedentaria, que es abandonada y sustituida por el pastoreo nómada.
A partir del siglo IX aC el clima seco cambia a subatlántico, un clima más cálido y más húmedo, lo que se traduce en un aumento de la prosperidad y nuevos desarrollos en las zonas de la cuenca mediterránea. El período de la Antigua Roma comienza con la fundación de Roma en el año 753 aC y la democracia ateniense comenzó en Grecia en el año 508 aC.

Los fenicios, una cultura de comercio marítimo y de sobrevivientes entre el caos.
En su "Historia", escrita en el siglo V aC, Heródoto menciona que el origen de los fenicios está en el Mar Eritreo y, más concretamente, en Bahréin.
Los fenicios no eran una población bien definida con un país bien definido, sino más bien un conjunto de grupos de comerciantes ubicados en ciudades-estado, que se centraron en la adquisición de bienes de unos lugares para venderlos en otros, principalmente en los imperios circundantes como los hititas y los egipcios. Los fenicios se extendieron por todo el área mediterránea entre los años 1500 aC y 300 aC y se asentaron principalmente en la costa del actual Líbano, Israel y Siria. Fundaron colonias en el resto de la zona del Mediterráneo, incluso llegando hasta Marruecos y España.

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Los fenicios utilizaban un velero accionado por hombres y se les acredita la invención de la birreme, una embarcación con dos filas de remos, una encima de la otra.
Fueron conocidos por los romanos y los griegos como "los comerciantes de la púrpura", ya que tenían el monopolio del precioso tinte de color rojo púrpura del caracol Murex, utilizado para la confección de ropa real, ceremonial y de alta sociedad. Fenicia significa "Tierra de púrpura" en griego. También inventaron el alfabeto, el cual extendieron durante sus viajes.
Su punto más alto en la cultura y la prosperidad se ubica entre el 1200 al 800 aC y comenzó con la caída de los imperios micénico, hititas y de Egipto a finales del llamado Colapso de la Edad de Bronce durante el que se hicieron cargo del vacío de poder en los imperios adyacentes, creando ciudades marítimas. (Se puede ver de nuevo el mismo tipo de transformación de los imperios en aisladas ciudades-estado tras la caída del Imperio Romano lo que llevará a las ciudades-estados feudales de la Edad Media). La sociedad fenicia se basó en tres poderes: el rey, los sacerdotes y sus templos, y el consejo de ancianos. Este elemento cultural es de gran importancia, como veremos más adelante.
La ciudad de Biblos, en el norte del Líbano moderno, se convierte en el primer centro de poder desde donde dominaban el mar Mediterráneo y el mar Rojo (Eritrea). Más tarde siguieron las ciudades de Tiro y Sidón aumentando así su poder, por lo que a veces los fenicios fueron llamados tirios o sidoneses, en función de qué ciudad-estado tenía el mando en ese momento.
La influencia fenicia en el Mediterráneo oriental se redujo después de su conquista por Ciro el Grande en el 539 aC. Se cree que gran parte de la población fenicia emigró a Cartago, que permaneció inconquistable. Desde aquí, los fenicios mantenían el control del tinte púrpura, del mineral de hierro y de los metales preciosos hasta que Roma la destruyó en el 146 aC.
Pudiera ser que los romanos se hicieran cargo del negocio lucrativo del tinte púrpura, ya que en el año 2012 las excavaciones arqueológicas en Lobos revelaron un asentamiento romano que se erigió específicamente para extraer el tinte de los caracoles locales. La datación provisional del asentamiento, el cual parece que fue habitado por al menos un periodo de 6 meses, es del siglo I aC al siglo I dC. En el asentamiento se han encontrado por el momento unas 70.000 conchas.

Los fenicios, una actividad de comercio multinacional antes de su tiempo.
No hay casi ningún producto de calidad en el que los fenicios no comerciaran: lino, algodón, coral, esmeraldas, rubíes, vino, lana, maíz, miel, bálsamo, aceite (de oliva), especias, incienso, canela, ladanum, oro, plata, estaño, cobre, plomo, marfil, ébano, caballos, mulas, latón, joyería, vidrio, espejos, alfombras, perlas, papiros, alfarería, esclavos y el tinte púrpura.
Los fenicios comerciaron en un primer momento con los griegos. La mercancía era la madera, el vidrio, los esclavos y la púrpura de Tiro, un tinte de color violeta púrpura usado para teñir la ropa de vestir de las clases altas, y derivado del caracol marino Murex. Era muy abundante en las aguas costeras del Mediterráneo oriental, pero aun así casi se llegó a extinguir debido a la sobreexplotación. Con el fin de mantener el flujo de ingresos constante y para mantener su monopolio, los fenicios iniciaron una multitud de expediciones para encontrar y desarrollar alternativas. Esta caza feroz por los tintes de color púrpura dio como resultado un segundo centro para su producción en Mogador (Essaouira en el actual Marruecos). Nadie construiría un centro de producción tan lejos a menos de que estuviera en el medio de un área rentable. A Egipto le vendían madera de cedro y de vino y de ellos compraban oro. España aportaba estaño y plata.
Con el fin de seguir posicionándose como los "comerciantes de todos los comercios", establecieron puestos comerciales para recoger y preparar las mercancías para su transporte y a desarrollar puntos de venta para sus productos. Enviaron expediciones para descubrir nuevas oportunidades y una de estas expediciones fue dirigida por Hannón el Navegante (VI a V siglo aC) quien exploró y colonizó la costa atlántica de África hasta lo que se cree que es el Golfo de Guinea. Durante esta expedición, tuvieron que haber visitado el archipiélago canario, ya que sabían de su existencia, al poder verse el monte Teide en días muy claros desde algunos puntos elevados de la costa marroquí.
Aquí está una parte de la historia de la expedición de Hannón, escrita por Heródoto (480 hasta 425 aC):

"Los cartagineses nos dicen que comercian con una raza de hombres que viven en una parte de Libia más allá de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar). Al llegar a este país, descargan sus productos, colocándolos ordenadamente a lo largo de la playa, y después, una vez de regreso en sus barcos, hacen un fuego. Al ver el humo, los nativos bajan a la playa, dejan en el suelo una cierta cantidad de oro a cambio de las mercancías, y se retiran otra vez a una cierta distancia. Los cartagineses vuelven a tierra y examinan el oro; si piensan que es un precio justo por sus productos, lo recogen y se van; si por el contrario, les parece demasiado poco, vuelven de nuevo a bordo y esperan, y los nativos regresan y añaden más oro hasta que estén satisfechos. Existe una perfecta honestidad por ambas partes; los cartagineses nunca tocan el oro hasta que sea igual en valor a lo que han puesto a la venta, y los nativos nunca tocan la mercancía hasta que el oro ha sido retirado."

El tinte Púrpura: el caracol Murex.
El Murex es un caracol de mar tropical, depredador, de tamaño mediano. Los fósiles más antiguos datan de hace unos 125 millones de años. Es una especie exclusiva del Indo-Pacífico y el caracol de mar que se puede encontrar en el Mediterráneo pertenece a la especie Haustellum. Ambos producen el tinte púrpura, pero otras especies producen tipos similares de tintes. El trunculus Hexaplex y el brandaris Haustellum se pueden encontrar en Marruecos occidental y en las Islas Canarias y producen un colorante índigo mientras que el brandaris Bolinus produce un tinte rojo-púrpura. Otra especie productora de tinte rojo púrpura es el Nucella lapilli que se puede encontrar en las aguas de estuarios rocosos de la costa atlántica.
El colorante, en aquella época conocido como púrpura de Tiro, Tiro rojo, púrpura real, púrpura imperial, fue utilizado en la antigüedad para teñir vestiduras reales, prendas ceremoniales y rituales y prendas de vestir para las personas de alto rango. Estaba altamente valorada, ya que no se decoloraba con la luz del sol, sino que al contrario, se volvía aún más brillante y podía cambiar ligeramente de tonalidad. Debido a que su proceso de producción era difícil y se necesitaba mucha mano de obra, su precio era muy alto. Pronto se convirtió en un símbolo de estatus y su uso se limitaba a "unos pocos".
La sustancia colorante, un compuesto orgánico de bromo, era utilizado por los caracoles para sedar a sus presas y para proteger sus huevos o así mismos. La cantidad de secreción por caracol era mínima, necesitando aproximadamente 12.000 caracoles para generar 1,4gr de colorante puro.
La producción era una labor intensa, que consistía en extraer la glándula que produce el tinte, dejarla en remojo durante tres días y dejarla que se descompusiera para luego hervirla a fuego moderado durante diez días después de lo cual la tela (lana) se empapaba en el jugo caliente durante aproximadamente 5 horas y, finalmente, este proceso de remojo se repetía hasta que el color era satisfactorio. La fase de descomposición generaba un olor tan horrible que penetraba en la piel de los tintoreros de manera tan persistente que, según una antigua crónica egipcia, el Talmud concedía específicamente a las mujeres el derecho al divorcio de cualquier marido, que se convirtiera en tintorero después del matrimonio! Derechos de la mujer hace 3.000 años!

Los fenicios, los primeros visitantes de Fuerteventura?
Los fenicios eran muy hábiles en la construcción de buques de navegación y mejoraron los conceptos existentes e incluso desarrollaron embarcaciones con nuevos conceptos. Desarrollaron los bi- y trirremeros, barcos de vela con dos o tres filas de remos a cada lado. Cada fila contaba con entre 15 y 25 hombres. Con esta innovación, ya no dependían únicamente de la dirección del viento, sino que podían llegar a cualquier lugar que hubieran planeado. Tenían dos tipos de embarcaciones: una embarcación de guerra y una embarcación mercante. Estas últimas eran de una construcción amplia, redonda con un mástil y una vela cuadrada. Además podían sacar sus barcos relativamente fácil a tierra a las playas de arena, cuando se esperaba mal tiempo, y llevarlos de nuevo al agua después. También es muy importante que estas naves eran capaces de moverse en contra de la dirección del viento y la corriente, ya que también estaban impulsadas por hombres. Las corrientes alrededor de las Islas Canarias tendían a conducir a los barcos al suroeste y al oeste, más allá del archipiélago y en el Atlántico. Las civilizaciones anteriores, como las tribus bereberes del norte de África, no contaban con estas facilidades "de dirección y de poder" en sus barcos. Los fenicios ya conocían el uso de la estrella polar para la navegación y muy probablemente crearon los libros de registro y los mapas durante sus expediciones. Por desgracia para nosotros, debido al secretismo, estos mapas y libros de registro se mantuvieron ocultos y se editaron copias de las expediciones de tal manera que nadie podía extraer información útil para su repetición.

Hannon el Navegante fue uno de estos exploradores, procedente de Cartago. Después de la caída del poder fenicio en el Mediterráneo oriental por la conquista de Ciro el Grande en el año 539 aC, la población fenicia restante emigró a Cartago, la única colonia que no fue conquistada. A partir de aquí empezaron las iniciativas para compensar la pérdida. Entre el V o VI siglo aC, Hannon zarpó con 60 barcos para explorar y colonizar la costa occidental de África. Fundó o repobló siete colonias en lo que hoy es Marruecos. Las expediciones a la costa de África Occidental tenían como objetivo la compra de marfil y pieles de elefantes, leones, leopardos y de ciervo. En su camino a este lugar, podrían haberse detenido en Lanzarote y Fuerteventura, en búsqueda de más productos, en este caso tinte de moluscos locales y de la Orchilla, una planta que produce un color rojizo. Al encontrar estos nuevos productos, seguramente no podrían detener la expedición para obtener el suficiente material vendible y por lo tanto la decisión más evidente podría haber sido dejar algunos colonos que recogieran la materia prima, la prepararan para el siguiente transporte y la vendieran por otros bienes. Una solución de 20 - 30 hombres habría sido suficiente para lograr esta tarea y que fueran capaces de sobrevivir en estas primitivas condiciones y con escaso suministro de agua.
Según Plinio el Viejo, un notable historiador del siglo I dC, Hannon el Navegante visitó el archipiélago, pero lo encontró deshabitado, a pesar de que vio ruinas de grandes edificios. Si esto representa correctamente la situación que encontró Hannón, significaría la existencia de asentamientos anteriores a su llegada.

El rey Hiram I, el rey fenicio de Tiro, que reinó del 980 al 947 aC y bajo el cual la ciudad de Tiro, una ciudad satélite de Sidón, se convirtió en la ciudad más importante, se convirtió en el dueño de un gran imperio comercial, gracias a sus habilidades políticas y empresariales. El imperio alcanzaba desde el Mar de Eritrea, Mesopotamia, Arabia, Egipto hasta el Norte de África. Este tipo de personalidad, sin duda habría ordenado explorar más allá de los límites conocidos y por lo tanto podría haber contribuido a la primera población del archipiélago, y con más detalle de Fuerteventura. Además, suprimió una rebelión en la primera colonia de Tiro en África del Norte y tal vez hubiera transportado a los rebeldes al archipiélago durante una próxima expedición. (¿Por qué matar a la gente, conocedora de la producción del preciado tinte? Sería mejor dejarlos donde puedan ser útiles y no planteen ninguna amenaza más.) Esto encajaría con algunos hallazgos en Fuerteventura, que se describen más adelante en este artículo.
Lo que si está bien documentado es el transporte de presos del norte de África, oponentes al Imperio Romano, a las Islas Canarias en el año 50 a 0 aC por el rey Juba II de Numidia, un fiel a Roma. También ordenó la reapertura de la instalación de tinte en Mogador (Essaouira en el Marruecos actual) y la exploración de las Islas Canarias. Esto encajaría con el reciente descubrimiento arqueológico en Lobos, un hito en la historia local.

¿Quién trajo la cabra?
El hecho es que se ha encontrado en Fuerteventura un hueso de cabra que se ha sido datado con unos 3,000 años de antigüedad mediante el método del Carbono 14. Y no puede haber existido sólo una cabra ya que estadísticamente hablando, la probabilidad de que se haya encontrado solo esa cabra sería nula. Por lo tanto, debería haber habido una gran cantidad de cabras corriendo por la isla para haber podido encontrar los restos de ésta por casualidad. Sin embargo, este hallazgo no implica que Fuerteventura hubiese estado poblada desde entonces. Pero alguien debió traer una primera cabra a la isla, incluso aunque sólo hubiera sido como un seguro para aquellos tiempos duros o de calamidades. La pregunta es "¿quién habría sido capaz de soltar esa primera cabra aquí?" Si hacemos la cuenta atrás, entonces la cabra debió llegar a Fuerteventura en algún momento alrededor del año 1000 aC. Esto coincide con el punto más alto de la cultura fenicia y su poder marítimo bajo el reinado de Hiram I, el rey empresario.

Quién grabo la imagen del barco fenicio?
En el Barranco de Tinojay, se pueden encontrar una gran cantidad de grabados de barcos antiguos. Uno de ellos se supone que representa la silueta de un barco fenicio. El barranco proporcionaba agua, alimentos y refugio y es más probable que fuera el hogar de la población local. Desde aquí podían ver pasar los barcos, e incluso si arribaban a tierra, en busca de agua y comida. Cerca de este barranco hay dos posibles lugares de desembarco que aún se pueden visitar: El Jablito y la Playa de los Valdivias.

Migración por deportación.
La migración de individuos, en grupos pequeños o incluso de poblaciones enteras ha existido desde todos los tiempos. La razón principal de estas migraciones siempre fue la esperanza de mejorar su situación, en comparación con la que se dejaba atrás: el hambre, la sequía, epidemias, conflictos, guerra. Esta migración también requería de algunas habilidades y de persistencia para lograr el objetivo.
Las direcciones dominantes del viento y de las corrientes de todo el archipiélago canario parecen eliminar la posibilidad de audaces expediciones primitivas individuales o en grupos, ya que no hubieron llegado a su meta o sobrevivido al viaje. La necesidad de un equipo apropiado, técnicas y habilidades de navegación apuntan hacia iniciativas de una población de gran nivel cultural y tecnológico. Sin embargo, la falta de descubrimientos (hasta la fecha) de testimonios de una civilización con un nivel tan alto en el archipiélago, sólo apunta a una civilización primitiva. Esta contradicción sólo puede resolverse, suponiendo que el transporte de las personas con un nivel más simple de desarrollo cultural fuera llevado a cabo por una organización más desarrollada, es decir, deportación. Este tipo de inmigración podría haber sido, y muy probablemente fue, en varias oleadas, y la oleada siguiente probablemente aniquilara las influencias de la(s) anterior(es), incluyendo sus huellas genéticas.

(Una tendencia común en las oleadas de inmigrantes es que los que llegan son mayores en número de individuos, por lo que la competencia entre los residentes y los recién llegados será casi todas las veces, a favor de estos últimos, especialmente entre los varones. Vemos esta dinámica en la influencia genética de la última inmigración importante por la colonización europea: los linajes indígenas femeninos parecen mantenerse hasta hoy en día, en contraste con los linajes masculinos, que han sido casi totalmente sustituidos por linajes europeos)

Otros elementos de importancia.
Era muy habitual que las civilizaciones antiguas básicas reutilizaran cualquier material de construcción, herramientas agrícolas y armas antiguas para nuevos fines, debido a su escasez. Por lo tanto, con frecuencia se da el caso de no encontrar ningún rastro de las culturas anteriores. De ahí la posibilidad de que una oleada de inmigración borre por completo cualquier rastro de una inmigración anterior.

La decoración de la cerámica de los Maxos mostraba diseños geométricos similares a las de los fenicios, aunque estos diseños también se encuentran en otras civilizaciones. (¿Tal vez porque los fenicios introdujeron estos diseños a lo largo de todo el Mediterráneo?).

El hecho de que Hannón el navegante, no encontrara gente en las Islas Canarias durante su viaje, no significa que estas islas estuvieran deshabitadas. Incluso a Gadifer de la Salle, el compañero de expedición de Jean de Bethencourt en el siglo XV dC, le costó encontrar habitantes en Fuerteventura en un principio. Ya que los pueblos primitivos tienden a ocultarse por miedo cuando criaturas desconocidas aparecen en impresionantes barcos.

La estructura social de los Maxos era bastante idéntica a la de los antiguos fenicios: rey, sacerdote y consejo de los ancianos. Sin embargo esta estructura no es exclusiva de los fenicios.

La evidencia muestra que los contactos interinsulares entre los habitantes de las islas eran pocos, de modo que la migración entre islas vecinas puede quedar excluida.

Conclusión
La curiosidad, la audacia, la creatividad y la crueldad de las poblaciones ancestrales a lo largo del mar Mediterráneo nunca deberían subestimarse cuando el poder y la riqueza están en juego. Ningún obstáculo parece ser demasiado difícil de salvar, y ningún destino parece estar demasiado lejos. El criterio principal es "¿Qué puedo conseguir de ello?" Cuando un lugar ofrece una respuesta muy positiva a esta pregunta, entonces se convertirá en un importante destino, de lo contrario como mucho, sólo será una herramienta para lograr la última Meta.
Las Islas Canarias parecen haber sido visitadas por primera vez hace un par de miles de años, y no han sido clasificadas como un lugar que ofreciera una gran cantidad de oportunidades, sino que debido a los escasos materiales de interés, habrían sido consideradas como una parada temporal, donde reponer alimentos agotados o descargar elementos no deseados. Sin embargo, esto no reduce la importancia de los hallazgos arqueológicos; sólo pone en perspectiva la importancia de las Islas Canarias, en ese marco de tiempo.

Una hipótesis, basada en los hechos anteriormente mencionados y en un poco de mi imaginación libre, es que Fuerteventura fue visitada en la antigüedad en al menos tres oleadas importantes:

Primera oleada: bajo la iniciativa del rey Hiram I (980-947 aC), el Rey empresario, durante la que tuvieron lugar grandes expediciones para descubrir nuevas oportunidades, incluso más allá del Estrecho de Gibraltar actual. Entonces habrían descubierto Fuerteventura y más adelante la hubieran utilizado potencialmente como exilio para los rebeldes de una colonia fenicia del norte de África.
Esto explicaría los 3.000 años de antigüedad del hueso de cabra hallado.

Segunda oleada: después de la caída de la civilización fenicia en el Mediterráneo oriental en el año 539 aC, la civilización fenicia restante emigró a Cartago y creó grandes expediciones a África Occidental para compensar la pérdida. Hannón visitó el archipiélago durante su periplo con 60 barcos, pero la encontró deshabitada, aunque descubrió ruinas. Probablemente dejó algunos colonos atrás para extraer tinte de los moluscos de la zona, antes de seguir su camino.

Tercera oleada: después de la caída de Cartago en el año 146 aC, el rey Juba II de Numidia (50-0 aC) ordenó reinstalar la instalación de tinte en Mogador (Essaouira en Marruecos moderno), transportar prisioneros del norte de África a las Islas Canarias y explorar las islas. Esto encajaría con el reciente descubrimiento arqueológico en Lobos.

Michel
Fuentes: Heródoto de Halicarnaso: "Historia"; Periplo griego: " El periplo de Hannon, comandante de los cartagineses"; Fernand Braudel: "La perspectiva del mundo"; Plinio el Viejo; Rosa Fregel: " Evidencias genéticas sobre el origen de los aborígenes canarios"; Wikipedia.